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Frases de jubilación: 45 dedicatorias que dicen más que «Feliz jubilación»

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Alguien se jubila después de treinta o cuarenta años, y en la tarjeta pone «¡Feliz jubilación!». No está mal, pero es lo que pone en todas. Aquí tienes frases que de verdad se dicen: para leerlas en la comida de jubilación, para escribirlas en la tarjeta o para empezar un mensaje tuyo. Están ordenadas por tono, con unas cuantas reglas para que la frase encaje con la persona.

Índice7 apartados
  1. Qué hace buena una frase de jubilación
  2. Frases de jubilación emotivas
  3. Frases cortas de jubilación para la tarjeta
  4. Frases de jubilación con humor
  5. Dedicatorias de jubilación de todo el equipo
  6. Frases para el discurso de la comida de jubilación
  7. Dónde poner la frase: tarjeta, discurso o regalo

Qué hace buena una frase de jubilación

Una frase de jubilación se lee en voz alta o acaba en una tarjeta que alguien guarda durante años. Ninguna de las dos cosas admite un tópico. Ayudan tres cosas: un recuerdo concreto en lugar de un elogio general, una mirada hacia delante en lugar de hacia la edad, y una frase corta en lugar de una larga. «Contigo aprendí que preguntar es gratis» dice más que «Siempre estuviste dispuesto a ayudar».

  • Nombra algo que solo hacía esa persona: su frase de siempre, el café de las once, la calma cuando todo se torcía.
  • Habla de lo que viene, no de lo que se acaba. A nadie le gusta que le recuerden la edad.
  • El humor, solo si conoces bien a la persona. Los chistes sobre la siesta y las rodillas, mejor que los haga otro.
  • Tú o usted: como os habéis hablado siempre. Si llevas treinta años diciéndole «don Antonio», no empieces a tutearle en la tarjeta. Las frases de esta guía van de tú; para un usted basta con cambiar las formas.
  • Con una frase basta. Si quieres decir más, escribe una segunda, no una más larga.

Frases de jubilación emotivas

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Para la tarjeta del equipo o el discurso de la comida. Van bien para compañeros a los que respetas y vas a echar de menos.

  • Durante cuarenta años te encargaste de que aquí todo funcionara. Ahora le toca funcionar sin ti, y a ti, ir a donde quieras.

  • Nos enseñaste que cualquier problema se empieza mejor con un café. El primer café de jubilado te lo has ganado.

  • Lo que has construido aquí se queda. Lo que hagas ahora es solo tuyo.

  • Hay compañeros, y hay personas que uno se alegra de haber conocido. Gracias por ser de las segundas.

  • La fábrica seguirá funcionando, pero sin tu risa en la nave va a sonar distinta.

  • No te retiras: entras en el tiempo que te has ganado durante cuarenta años.

  • Gracias por cada «esto lo sacamos». Siempre tuviste razón.

  • Tuvimos la suerte de trabajar contigo. Ahora la suerte es de tus nietos.

  • Toda una vida laboral siendo de fiar. Ahora fíate solo de tu propia agenda.

  • Lo que queda no son los proyectos. Es cómo nos trataste a cada uno.

Frases cortas de jubilación para la tarjeta

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Para una tarjeta con poco sitio, una línea junto a tu firma o un mensaje en el grupo del trabajo.

  • A partir de hoy, todos los días son sábado. Disfrútalo.

  • Gracias por todo. Lo mejor empieza ahora.

  • Tu despertador se acaba de quedar en el paro.

  • Cuarenta años de tener que. A partir de mañana, solo de querer.

  • Te vamos a echar de menos. Tu sitio sigue siendo tuyo, al menos en nuestra cabeza.

  • Nada que tengas que hacer. Todo lo que te apetezca.

  • De parte de todos: gracias. De mi parte: ven a vernos.

  • Jubilación suena a tranquilidad. Te deseamos justo lo contrario.

  • Vete despacio y vuelve a menudo.

  • Desde hoy, el único horario que cuenta es el tuyo.

En vez de copiar una frase: que cada uno grabe la suya.

Crear un regalo de jubilación

Frases de jubilación con humor

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El humor funciona cuando sale del trabajo compartido, no del calendario. Nada de chistes sobre la edad, las articulaciones o la siesta; sobre lo que todos conocéis aquí, todos los que quieras.

  • Disfruta de los lunes. Nosotros nos quedamos protegiendo tu legado: el turno del café.

  • Llevas cuarenta años diciendo que algún día lo escribirías todo. Ese día ha llegado.

  • A partir de mañana solo tienes una fecha límite: la hora de comer.

  • Intentamos sustituirte. Hacen falta tres personas y un calendario compartido.

  • Tu nuevo jefe es un sofá. Dicen que es muy tranquilo.

  • Se acabaron las reuniones que podrían haber sido un correo. Ahora, como mucho, correos que podrían ser un vermú.

  • Conoces cada máquina de aquí por su nombre. Ahora te toca aprenderte los nombres de los pájaros del huerto.

  • La empresa ahorra en café a partir de mañana. Nosotros no vamos a ahorrar en echarte de menos.

Dedicatorias de jubilación de todo el equipo

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Cuando firman todos, a la tarjeta le suele faltar la frase que hable por el grupo. Estas van arriba, y debajo, los nombres.

  • De parte de todos los que trabajamos contigo, nos reímos contigo y a veces también nos quejamos contigo: gracias.

  • Somos muchos, pero en una cosa estamos de acuerdo: sin ti, esto no habría sido lo mismo.

  • Tres turnos, una sola opinión: te vamos a echar de menos.

  • Por todo lo que nos enseñaste y por todo lo que nos dejaste pasar.

  • Todo el equipo, del turno de mañana al de noche, te desea tiempo. Mucho.

  • Tú nos mantuviste unidos. A partir de ahora, lo seguiremos haciendo en tu nombre.

  • Aquí cada uno tiene una historia contigo. En esta tarjeta están todas.

Frases para el discurso de la comida de jubilación

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Unas palabras en la comida de jubilación necesitan una frase para empezar y otra para terminar. En medio va una anécdota que solo tú puedes contar. Estas frases son el marco.

  • Hay personas que trabajan en una empresa y hay personas que son la empresa. Hoy despedimos a una de las segundas.

  • He echado cuentas: unos diez mil días de trabajo. Y en todos y cada uno de ellos pudimos contar contigo.

  • No podemos devolverte todo lo que has dado aquí. Pero sí podemos decírtelo, hoy, delante de todos.

  • Nos demostraste que se puede ser bueno en tu trabajo y buena persona a la vez, todos los días.

  • Para terminar, solo un deseo: que los próximos años sean tan buenos como tú nos hiciste los últimos cuarenta.

  • Desde mañana, tu tiempo es tuyo. Te lo tomamos prestado durante cuarenta años, y hoy te lo devolvemos con las gracias.

  • No te vayas en silencio. Vete como trabajaste: con una sonrisa y una palabra para cada uno.

  • Más que un compañero, menos que un jefe, justo lo que hacía falta como persona. Gracias.

  • Lo que te llevas no cabe en una caja: respeto, gratitud y la certeza de que aquí siempre serás bienvenido.

  • Hoy no cerramos un capítulo. Solo cambiamos el nombre de la puerta.

Dónde poner la frase: tarjeta, discurso o regalo

Una tarjeta da para una frase por persona; un discurso, para una anécdota. Ninguno de los dos llega a los compañeros que ese día están de baja, trabajan en otro turno o ya se jubilaron. Cuando se despide a alguien después de cuarenta años, cuarenta personas tendrían algo que decir.

Además, lo habitual es poner un bote entre todos para el regalo. Por eso merece la pena un formato en el que cada uno tenga su propio sitio y que sea el regalo en sí: una página en la que cada persona escribe unas líneas, sube una foto de la comida de empresa o graba veinte segundos de voz. Las frases de arriba son un buen comienzo. Pero la voz de la compañera del turno de mañana diciendo la frase ella misma es lo que alguien jubilado vuelve a escuchar una y otra vez.

Preguntas

Bueno saberlo

¿Qué se escribe en una tarjeta de jubilación para un compañero?

Un recuerdo concreto, las gracias por algo en particular y un deseo para lo que viene. Por ejemplo: «Gracias por explicármelo todo dos veces el primer día. Disfruta del huerto y no faltes a la paella de verano».

¿Qué no se debe decir en una despedida por jubilación?

Nada que apunte a la edad: la siesta, las rodillas, los despistes. Y nada que suene a que por fin se ha escapado («¡Por fin libre!»). La jubilación es una despedida de los compañeros, no de la vida.

¿Cómo de larga tiene que ser la dedicatoria?

Una o dos frases por persona. Mejor corta y personal que larga y general. Si quieres decir más, graba un audio u ocupa tu propio sitio en una página compartida.

¿Qué se le escribe a un jefe que se jubila?

Algo respetuoso y sin peloteo: lo que aprendiste de él o de ella, lo que le agradeces y lo que vas a seguir haciendo. Las frases del discurso funcionan bien en su tarjeta; si siempre le has tratado de usted, basta con cambiar las formas.

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